En esta oportunidad los vecinos pudieron disfrutar del carnaval porteño. Como en todos los tiempos, con la presencia del soporte principal de los corsos: los murgueros. Representan el eje principal de la fiesta popular por excelencia.
Junto al papel picado, las serpentinas, las bombuchas, los aerosoles de espuma que son la versión tecnológica de los pomos de agua y los frascos de éter. En el caso de Villa del Parque, la murga organizadora de los dos corsos realizados, es la de “Los Pitucos de Villa del Parque y Villa Devoto”. También fueron invitadas otras agrupaciones, que resultaron muy atractivas.
Se han vivido momentos emocionantes y muy divertidos. Los presentes han vuelto a rescatar el festejo de los vecinos, todos juntos al borde de la plaza Aristóbulo del Valle, Cortando el tránsito sobre la calle Cuenca entre Baigorria y Marcos Sastre y Marcos Sastre entre Cuenca y Campana. Fueron momentos vividos como con mucha alegría por los vecinos y familiares, Abuelos junto a hijos, nietos y amigos del barrio, disfrutaron al son de la tradicional música murguera, bailando y riendo con las letras al son del tamboril. “Siga el baile, siga el baile…”
El presente se conectó con el pasado y el futuro, corporizado en los chicos, quienes se divirtieron mucho bailando al son del tamboril, como lo hacían sus padres y abuelos. Es la fiesta de los barrios porteños que volvió a revivir en esta 158° edición del Carnaval de Buenos Aires. El “Rey Momo”, ha logrado la conectividad entre las distintas generaciones. Todos ellos, abuelos, grandes y chicos, han podido disfrutar de los mismos disparadores para reír y divertirse.
Se ha logrado entrelazar a las distintas generaciones. En medio de los avances de las diversas tecnologías, como las redes y la IA, con los cuales también suelen compartir e interactuar entre las diversificadas generaciones. No hay forma de negar que, en cada corso que se realiza en cualquiera de los barrios de la Ciudad, se produce un intenso ejercicio con la representación de la identidad de cada barrio porteño.
Que no difieren mucho entre ellos, porque hay muchísimas características que resultan muy similares, pero también se encuentran algunas costumbres culturales, que son definitivamente propias de cada barrio porteño. Que sigamos festejando el carnaval y que: “Siga el baile, siga el baile…”.
Por Francisco Grillo
