26 febrero, 2024
Deportes

La selección renació de las cenizas e inicia su recuperación

Después de la inesperada derrota frente a la selección de Arabia Saudita, la blanquiceleste de la mano de su técnico, renació de las cenizas. Había llegado a este torneo, cargado de ilusiones. La realidad del estado físico de algunos jugadores le cambió la fisonomía a la escuadra argentina.

Es un hecho real que la configuración del calendario de este mundial, alteró la normativa con la cual se manejaban en la disputa de los últimos campeonatos mundiales. Por temas climáticos se determinó jugarlo en esta época del año, por resultar la más apropiada para la adaptación de los participantes al riguroso calor imperante en la zona.

La FIFA debería haber adecuado los calendarios de los torneos locales e internacionales de clubes. De esa manera se hubieran evitado lesiones y sobrecargas en muchos de los jugadores que participaron en altas competencias, hasta una semana antes de viajar a Qatar. En el caso de nuestro equipo, resultó diezmado en puntos claves. Después de haber realizado varias temporadas en franco ascenso y logrado la Copa América y la Finalissima, había alcanzado un nivel de consolidación, que lo convertía en un equipo armado y competitivo.

El eje de su funcionamiento estaba situado en su mediocampo. Donde sus engranajes principales eran De Paul, Paredes y Lo Celso. Habían conseguido un funcionamiento perfecto para manejar los tiempos de los partidos. De allí se manejaban los ritmos y los tiempos. Como una caja de velocidad para un automóvil. Sabían cómo administrar para los ataques y como defenderse con la posesión de la pelota y de la circulación de ella.

De sus pies salían los cambios de frente y los pases filtrados en profundidad que sorprendían a los rivales. Pero sufrió la primera baja con la lesión de Lo Celso que no se alcanzó a reemplazar. Para colmo, Paredes venía de una lesión y estaba falto de ritmo futbolístico. Por allí flaqueó la fortaleza de nuestra selección, en el primer partido. El único de los tres mosqueteros que estaba en condiciones de competir, era De Paul. Lo cual no alcanzó para empardar con los anteriores rendimientos.

Entre el primero y segundo partido, Scaloni analiza la situación e interviene con alta cirugía. Mete mano a fondo y realiza cinco cambios. Gonzalo Montiel por Nahuel Molina; Lisandro Martínez por Cristian Romero; Marcos Acuña por Nicolás Tagliafico; Guido Rodríguez por Leandro Paredes y Alexis Mac Allister por Alejandro Gómez. La derrota inicial nos ponía en la posición de ganar sí o sí, los dos partidos restantes. El partido con México, se complicó de entrada por el esquema ultradefensivo que había configurado De Martino.

Línea de cinco atrás y cuatro en el medio. Pegados como figuritas repetidas a los jugadores argentinos. Resultó un encuentro donde era muy difícil encontrar los espacios, en el primer tiempo. Casi no se llegó a ninguno de los dos arcos. Salvo alguna arremetida de los nuestros y un tiro libre para los aztecas, ejecutado con un violento remate por Alexis Vega, que apuntaba a colarse por el ángulo superior derecho de nuestro arco.

Allí surgió la figura del “Dibu” Martínez, que voló en esa dirección y atenazó la pelota con sus dos manos, amortiguando su efecto demoledor. Scaloni en el segundo tiempo, se propone probar con nuevos cambios. A los 11  minutos, hace ingresar a Enzo Fernández por Guido Rodríguez, que a la larga, resultaría un cambio en la actitud de nuestro equipo. Rodríguez estaba a jugando delante de la línea de cuatro de nuestra defensa.

Y Enzo le daría más velocidad al mediocampo y mejor salida. Completa con otros dos recambios a los 17 minutos. Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez, son reemplazados por Nahuel Molina y Julián Álvarez. A los 19 minutos, el cerrojo ofreció un agujerito, El “Fideo” Di María, había comenzado a ganar en algunas corridas por la derecha. Los mexicanos estaban perdiendo consistencia. En una de ellas, queda Messi solito por un instante y Di María se la toca con su habitual maestría y el cirujano Messi, aplica el bisturí con exacta precisión, perforando la ciudadela azteca.

La explosión de los argentinos en el estadio fue apoteótica. Messi, el gladiador de mil batallas se quedó emocionado mirando hacia la multitud, donde además se encontraba su familia. Fue un momento muy intenso y emotivo. Luego del partido Di María declaraba que: “Unos minutos antes del gol, comentamos con Messi, que los espacios estaban apareciendo y me dijo, dámela por el medio que se están metiendo adentro”.

Enzo Fernández se estaba destacando con su movilidad y dinámica, a los 42 minutos, tomó la pelota en el ángulo izquierdo del área y la tocó de derecha de manera magistral, al vértice del segundo palo del arco. Eso definió el cierre del partido y el renacimiento del equipo. Ahora se le debe ganar a Polonia un rival muy fuerte en la parte defensiva y con algunos atacantes de jerarquía, que pueden lastimar. Hay que seguir en la misma senda. Con trabajo y actitud se puede lograr pasar a la fase siguiente.

Por Francisco Grillo

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