18 junio, 2024
Nación

La carta de Alberto Fernández y nuestros comentarios

El presidente Alberto Fernández se comunicó con los argentinos, a través de una carta, difundida por las redes sociales. Una interesante manera de dirigirse a los queridos argentinos y argentinas. De esta manera se crea una relación intimista y amigable. Casi entre él y cada uno de nosotros.

Es un recurso que han utilizado algunos líderes, incluido Alberto mismo. Es un buen camino. Demostrar que le interesa acercarse y comprender al “ciudadano común“, como él se autodefine en algunos pasajes de sus alocuciones.

“Quiero reiterar mi agradecimiento a cada uno y cada una de ustedes por lo que hemos logrado unidos en estas semanas. Soy muy consciente de que es un esfuerzo colectivo y conozco las dificultades que genera la pandemia en las familias y en cada persona. Todos extrañamos mucho a nuestros seres queridos”.

Un párrafo para el agradecimiento por el esfuerzo realizado al cual nos convocaron, en buena hora, para salvar nuestras vidas.

“Los argentinos y las argentinas hemos hecho un contrato para cuidarnos. Un contrato para que el impacto de la pandemia sea compatible con nuestro sistema de salud. Ese fue el objetivo que siempre nos propusimos para salvar vidas. Por eso desde el primer día de la cuarentena hemos trabajado para construir nuevos hospitales, preparar camas de aislamiento y contar con los insumos críticos necesarios. Hemos avanzado mucho y seguimos trabajando”.

Acá nos explica para que se nos pidió aceptar las condiciones del aislamiento.

“También desde el primer día hemos tomado medidas para mitigar el impacto económico y social de la pandemia. Soy muy consciente de esa realidad y expliqué la situación que teníamos cuando asumí. Y sabemos cómo se agrava ahora la crisis económica en todo el mundo. Por eso hemos tomado medidas económicas dirigidas a apoyar a todas las familias, a los más vulnerables, a los trabajadores, a los monotributistas y también a las pymes. El Estado está presente, acompañando y cuidando a todos los argentinos”.

El Estado se ha hecho cargo de acudir en ayuda de muchos de nosotros. Tal vez no ha satisfecho todas las demandas. Sería imposible que el Estado reemplace todo lo que han dejado de percibir una gran cantidad de trabajadores autónomos que dependen de abrir las persianas para ganarse la diaria. No se puede todo. Es indudable. Somos un país en extremada situación de vulnerabilidad en lo económico. Ese sería el gran objetivo después de salir de este desafío. El gran “Acuerdo Nacional” para poner en marcha al país. Como dijera Alberto. “Poner de pie a la Argentina”. Entre todos y para todos.

“Desde que comenzó la cuarentena, hace más de 50 días, hemos hecho un gran trabajo colectivo y hemos obtenido los primeros logros. El más importante es haber podido reducir la velocidad del contagio. Ahora debemos cuidar esos logros. Para saber cuál es la situación hay un parámetro muy importante: saber cuántos días demora en duplicarse la cantidad de casos. Cuando iniciamos la cuarentena, la cantidad total de casos en el país se duplicaba cada 3,3 días. Hoy, a nivel nacional, hemos logrado que se dupliquen los casos cada 25 días. Más de dos tercios de los nuevos casos son en el Área Metropolitana de Buenos Aires”.

Es clarísimo que se está transitando por el rumbo adecuado, lo sabemos, pero es válido reconocerlo. Para que todos estemos convencidos y sigamos por ese lado.

“En los últimos días hemos visto y escuchado a voceros de la apertura económica presionando con cualquier argumento para ponerle fin a la cuarentena, una medida que se ha tomado en muchísimos países del mundo. Pero ninguno ha logrado jamás demostrar que el fin del aislamiento haya servido a la economía. Porque, en realidad, solo ha servido a aumentar el contagio y las muertes, sin evitar el deterioro económico”.                        “Para tomar noción basta con mirar lo que ocurre en el mundo. La pandemia tiene características inusitadas. No hay país capaz de impedir la entrada y la expansión del virus. Ya los contagiados se cuentan en millones y los fallecidos en cientos de miles. Además, se están produciendo consecuencias gigantescas en la economía global. Este año habrá una enorme caída de la producción, muchas empresas pierden valor en días o semanas, se han destruido millones de puestos de trabajo y ha bajado intensamente el consumo”.

Es muy complejo el virus y sus características, desconocidas todavía. Hasta que transcurra el tiempo que necesita el desarrollo de una vacuna eficaz y segura, vamos estar vulnerables al COVID.19. En otros países donde el contagio comenzó mucho antes que en el nuestro, después de superar la curva, la meseta y la caída del contagio, ha vuelto a producirse un rebrote. Quiere decir que es un enemigo que no da lugar a ningún relajamiento. Hay que continuar con los cuidados y prevenciones. En cuanto nos descuidamos, se disparan los casos.

“El mundo ya no será igual. Pero, a pesar de la incertidumbre, tenemos una certeza: sabemos que ha fracasado un modelo basado en la especulación financiera global. Un modelo que desprecia a la producción real, a los seres humanos y al medio ambiente. Sabemos que también ha fracasado el menosprecio por lo público y por estados preparados para proteger a sus ciudadanos. Estamos convencidos de que en el mundo por venir deberán estar en el centro los seres humanos, la justicia y la igualdad”.                                                    “Un día, cuando esta situación haya pasado y recuperemos todos los aspectos de nuestra vida, podremos celebrar los logros que hayamos alcanzado como sociedad. Y también habremos aprendido nuevos hábitos de cuidado y de salud. En ese momento, recordaremos esta crisis inmensa, quizás más que otras que nos han tocado vivir. Pero atravesar la crisis es el momento más difícil. No solo por las restricciones económicas y de movilidad o por los temores por la salud de nuestra gente. Es el momento más difícil porque cuesta mucho ver que finalmente nos vamos a reponer, vamos a salir, todos juntos y más fuertes que antes”.

Eso es realmente cierto. Nosotros somos un país de más de 200 años de existencia. Siempre nos consideramos como jóvenes e inexpertos. Que no avanzábamos por la falta de madurez y experiencia. Los países desarrollados nos llevan mucha ventaja por su gran historia. Pero, nosotros ya no somos chicos, parecemos esos eternos adolescentes que nunca crecen. Es el momento de hacerlo, porque ahora, después de pasar esta situación de pandemia, como todo el mundo, también, como todo el mundo, tenemos esta experiencia de alta complejidad vivida. Esto nos demuestra que juntos podemos salir. Y más fuertes que antes, mucho más. Demostramos que somos capaces de unirnos en la adversidad y emprender el desafío de acabar con los males endémicos que nos aquejan desde demasiado tiempo. ¡Atentos! inflación, pobreza, desempleo… después de esta lucha: “Allá vamos, los argentinos, por ustedes”.

“Ahora entramos en una nueva etapa de nuestro plan. Hay restricciones que continúan vigentes en todo el país, pero podemos iniciar una apertura progresiva, cuidadosa y responsable. Cuidadosa porque iremos paso a paso, de modo paulatino. Cada semana podremos ir sumando algunas actividades comerciales, productivas o de servicios para ir activando la economía. Y es responsable porque las salidas siguen siendo exclusivamente para las actividades autorizadas”.                                                                                                           “Cuando una persona sale a la calle hoy, sale a una calle donde está presente el virus. Para ser más claro: salir a la calle es salir a buscar el virus. Todo ha cambiado desde inicios de marzo y debemos prepararnos para aprender a convivir con él”.                                                                                                                                       “Aprender a convivir con el virus significa que antes de construir una nueva vida cotidiana sin las restricciones actuales, necesitamos fortalecer la prevención para evitar el contagio. Por eso, es clave respetar las normas de distanciamiento social y continuar con el hábito de lavarnos las manos, evitar tocarnos la cara, usar barbijos cuando salimos, ventilar ambientes y comunicarse por teléfono con un médico o una autoridad sanitaria si tenemos síntomas. Esto último es muy importante para no producir aglomeración en los hospitales”.                                                                                                                                                                               “Todos y todas somos responsables del cuidado y cada paso que demos depende de cada uno y cada una. Si cumplimos, podremos seguir avanzando. Si hay incumplimiento, deberemos retroceder.                                Cada actividad que se reinicie debe rediseñarse con criterios sanitarios. Cada persona que se reintegre a la actividad laboral o social deberá extremar los cuidados, tanto al salir de su casa como en la calle, en el trabajo y al regresar a su hogar”.                                                                                                                                               “Debemos hacer todo lo posible para evitar el transporte público. Todas las personas que deban desplazarse y puedan hacerlo en su propio medio de transporte estarán menos expuestas al virus. Por eso, las grandes empresas tendrán que asegurar por sus propios medios el desplazamiento de sus empleados”.                            “Cada jurisdicción tendrá que habilitar y fiscalizar estos nuevos procesos productivos. Los grandes centros urbanos tendrán que reorganizar los horarios para evitar aglomeraciones”.                                                                “El Gobierno nacional tiene la capacidad de monitoreo de los casos en todas las provincias y municipios del país, y vamos a fortalecer los mecanismos de control epidemiológico. Allí donde debamos cerrar la actividad, no tendremos dudas en hacerlo”.

Este es el momento crucial, muchos están desesperados por volver a sus actividades. Es necesario ser crudos y realistas. Todos vivimos los grandes inconvenientes que significa no poder trabajar para generar nuestros ingresos. Podemos hacerlo con cuidados extremadamente responsables. Nos estamos jugando la vida en estas circunstancias. Es lo más valioso que tenemos. Sin vida no necesitamos el trabajo. No nos sirve. Primero salvemos a nuestros cuerpos y mentes para después acceder al camino de la reconstrucción económica del país que será el origen del crecimiento personal de cada uno de nosotros.

“No será un camino lineal hacia la reapertura. La experiencia internacional indica que en algunas ciudades, establecimientos o instituciones donde hoy no hay contagio, puede haberlo en el futuro. “Sabemos que tendremos más casos y que se acerca el invierno, que es cuando crecen las enfermedades respiratorias”.          “Ante situaciones de contagio, hay que ocuparse rápidamente de cada caso, se trate de una localidad, una institución o un barrio. Hay que seguir las recomendaciones de aislar a las personas contagiadas y a sus contactos”.                                                                                                                                                                         “Nadie quería vivir este tiempo doloroso, pero no nos queda más remedio que convivir con el virus. Por eso, lo que iniciamos es un proceso dinámico donde habrá que reducir y a veces incrementar las medidas de cuarentena”.                                                                                                                                                                          “Este es el nuevo desafío que nos pone a prueba como sociedad. Es tiempo de cuidados, no de temores infundados. Es tiempo de evidencia científica, no de rumores. Es tiempo de solidaridad, no de estigmas”.

“Este es un acuerdo que hemos construido los argentinos: cuidar a todos, a todas y a todes”.

“Nadie se salva solo. De esta situación saldremos juntos”.                                                                                            “Cuento con ustedes. Ustedes cuenten conmigo”.

 Esta es la mejor versión de Alberto Fernández. Es la que el pueblo quiere escuchar. Es el líder al que le tocó afrontar la lucha contra un enemigo que amenaza con llevarse nuestras vidas. Lo hace en todo el mundo. Cada uno se defiende como puede. Nosotros, de la mano del presidente, apoyado por sus asesores y con la oposición también. Vale recordarlo porque ese es el principio de la unión de los argentinos por un país mejor para todos. Esa es la condición que rescatamos de Alberto. Es el más apropiado, en estos momentos, para conjugar, en todos sus tiempos, los verbos que necesita nuestro presente para mirar al futuro como una alternativa de crecimiento. Esos infinitivos verbales son consensuar, dialogar, acordar, conciliar, componer, arbitrar, mediar, intervenir, terciar, concertar, coincidir, convenir, armonizar, concordar, pacificar, arreglar, avenir, reconciliar, mediar, complacer, transigir, aproximar. Es increíble la cantidad de sinónimos que existen para expresar los mismo. Unir a los argentinos para ponernos todos de acuerdo en llevar a este país, junto a todos sus habitantes, al desarrollo colectivo e individual. Si hay una persona que tiene la capacidad para hacerlo es esta variante de nuestro presidente. La que reúne todas esas virtudes, que lo convierten en el más adecuado para lograr ese consenso.  Como decía Raúl Alfonsín, alguien, por alguna rara coincidencia es valorado por Alberto. “La política no es el arte de imponer sino de convencer“. Necesitamos que nos convenzan. Con buenas ideas. Sanas, por encima de los intereses personales. Que todos juguemos al mismo juego. Crecer y el bien común. Será de esta forma que Alberto se convierta en uno de los mejores estadistas de nuestra historia. El buen estadista no es aquel que gobierna para sus partidarios. A ellos es fácil complacerlos porque ya están de acuerdo. El buen estadista es el que convence a los que no piensan igual y logra su adhesión. Es el que resuelve los más complejos problemas y pasa a ser parte de la historia. Para eso contamos con usted, señor Presidente.

              Por Francisco Grillo

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