26 febrero, 2024
Educación

 El Gran Maestro de la Botánica

Falleció el Ingeniero Juan José Valla   

En la mañana de lunes 8 de junio falleció, a los 85 años, el ingeniero agrónomo Juan José Valla. Profesor durante décadas de la cátedra de Botánica de la facultad de Agronomía. Y continuó como director del Jardín Botánico Lucien Hauman, de la misma facultad.

Un verdadero maestro como definen sus alumnos porque ha sabido dejar una enorme huella en todas las generaciones que tuvieron la suerte de acceder a los conocimientos desde sus enseñanzas. “Se fue un verdadero maestro de las plantas”, así lo definieron. Pudimos enterarnos, por mensajes recibidos por las redes, comunicando, desde el dolor de perder a un mentor, por Marcela Gally, Decana y Adriana Kantolic, Vicedecana de la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Buenos Aires (FAUBA). Estas nos llenaron de frases que lo describen con gran precisión porque se dicen desde el amor y el agradecimiento a todos los conocimientos recibidos y la gratificación de haber compartido el ciclo como estudiantes primero y como colega después con alguien tan especial:

Aquellos que tuvimos el privilegio de ser sus estudiantes, jamás olvidaremos el dinamismo de sus teóricos de Botánica Morfológica en el aula grande de Bioquímica (hoy Auditorio Houssay) colmada de estudiantes, hasta sentados en el piso de los pasillos y agolpados en la entrada”. Realmente fue un personaje que no pasó por la vida como si nada, la vida disfrutó de su presencia y hasta sus últimos años siguió compartiendo con sus colegas y alumnos su sentido del humor, su vocación docente y el amor por lo que hacía. Cualquiera de sus alumnos cuenta cosas parecidas sobre el carisma que emanaba de su personalidad que lograba atrapar la atención de los estudiantes que disfrutaban sus clases, amenas y ricas, riendo, aplaudiendo y reconociendo asombrados el valor de lo que estaban teniendo la oportunidad de aprovechar.

Era típico en él, que al final de las primeras clases se despidiera con una frase como: “Y para que nunca se olviden de mi nombre, recuerden que suena como el fruto carnoso y colorido, la baya, pero como yo ya estoy viejo se escribe con “v corta: Valla”. Una persona querible que fue reconocida por muchos en vida y a partir de ahora se convertirá en un gran recuerdo. Y sigamos disfrutando las frases de Marcela y Adriana: “El Profesor Valla atendía a cada uno como si fuera un conocido de muchos años, y lo llevaba a algún rincón a ver la floración reciente de alguna planta, o el crecimiento exuberante de alguna especie poco conocida. Siempre fue generoso con sus conocimientos, siempre tenía alguna curiosidad para compartir, una novedad para enriquecer nuestra vida”.

Nació en Mechita, Bragado de la provincia de Buenos Aires, terminó el secundario en el Colegio Nacional de Bragado. Después viajó a Santa Fe para estudiar Química. Pero debió regresar a Mechita por la muerte de su padre, y entró a trabajar en el ferrocarril para ayudar a su familia. Con el paso del tiempo, luego de algunos años viene a Buenos Aires y estudia Agronomía en la Universidad de Buenos Aires. Fue ayudante de la Cátedra de Fitopatología y se recibe con diploma de honor. El Ingeniero Lorenzo Parodi miembro del Jurado que examinó su tesina, complacido por la capacidad allí demostrada le ofreció un cargo Docente en la Cátedra de Botánica. Desde ese momento se desempeñó en esa actividad logrando crecer continuamente y convertirse en uno de los profesores más reconocidos del ámbito universitario.

Le encantaba repetir una frase de Plutón que lo definía en su forma de encarar la docencia: “La mente de los jóvenes no es un vaso a llenar sino un fuego a encender”. Fue el autor del libro “Botánica. Morfología de las plantas superiores”, publicado en 1979, es una obra de consulta en los programas de Botánica de las carreras de Agronomía de todo el país. Otro libro para mencionar se titula “Manual para el cultivo de las plantas, Árboles Urbanos Rioplatenses y Plantas Autóctonas de Argentina”. La Universidad de Buenos Aires lo distinguió con el premio “Grandes Maestros” en el año 2011. Luego la UBA lo designa “Profesor Honorario” por votación unánime. Sus últimos años transcurrieron llegando en bicicleta a la Agronomía a desempeñar su cargo de Director Jardín Botánico Lucien Hauman, de la Facultad. Sus alumnos de siempre, aunque algunos como Adriana y Marcela, ocupen los cargos más altos de la FAUBA, despiden a su querido Gran Maestro con esta frase: “Gracias por todo ingeniero Valla, nuestro profesor de botánica”.

Por Francisco Grillo

 

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