Ciudad

Cada distrito aplicará las medidas según su estado de emergencia

En la reunión virtual entre el presidente Alberto Fernández y alrededor de 20 gobernadores, no alcanzaron una unanimidad de criterios sobre la manera de afrontar la contención de la subida visible de la curva de contagios.

El tema fue debatido por largas tres horas. Más allá de algunas cargas ideológicas de los diferentes conceptos del agrietado espectro político, las diferencias surgen porque, nuestro país es muy extenso y con distintas característicos de conformación demográfica, social y económica. Planteadas estas diferencias, la situación sanitaria no es pareja, a lo largo y a lo ancho de nuestro territorio. El rebrote no tiene las mismas implicancias para cada uno de los distritos. En base a este razonamiento, estamos convencidos, desde nuestro punto de vista, el responsable de cada municipio, pueblo, ciudad o provincia tiene una óptica adecuada a sus realidades sobre la emergencia sanitaria. No es posible, o por lo menos, difícil, tomar medidas colectivas para todo el país.

Para muestra tomamos un botón. En la ciudad de Buenos Aires, el rebrote fue muy importante. Se había llegado a una meseta estabilizada en un promedio de 350 casos diarios, por el 10 de diciembre. A partir de allí, se produce una escalada muy preocupante. Así los describe el Vice Jefe de Gobierno, Diego Santilli: “La situación sanitaria cambió. Hay un aumento exponencial de casos. Pasamos de tener un promedio móvil diario en el último mes con 350 casos diarios a tener hoy 942 casos en la Ciudad de Buenos Aires. La situación sanitaria cambió. Hay más casos y nos tenemos que seguir cuidando”. Es realmente una señal de alerta para considerar, con seriedad. las medidas a tomar. Estamos hablando de la triplicación de contagios en un mes.

 

Llama la atención que la ciudad, fue uno de los tres distritos grandes que se opusieron a tomar decisiones restrictivas como lo proponía Fernández. Descartamos, por sentido común, por la prioridad sanitaria y por el cuidado de la gente, que ni de un lado o del otro están jugando un tema partidario. Han demostrado por el lado de Nación y Ciudad, con sus equivocaciones, que pueden ser criticadas, siempre se ha priorizado la salud. En la ciudad, siempre prevaleció la prudencia, pero fueron los que reabrieron más actividades con el Plan que tenían elaborado y que fueron implementando poco a poco, pero sin pausas. La verdad está en los resultados. Eso se había logrado. ¿Qué será lo que habrá pasado entonces?

El virus debe ser respetado. Es peligroso sin discusiones. No se le puede dar ventaja. Eso es lo que damos cuando dejamos de cuidarnos como corresponde. La responsabilidad es el arma, mientras no aparezcan las vacunas. Si la población se comporta con criterio e inteligencia no es necesario obligarla. Porque todos queremos estar sanos y no perjudicar a los demás. Siempre hay, entre 45 millones de personas que habitamos este suelo, algunos que se desbandan, se descontrolan y no les importa nada lo que pase. Ahí es cuando no deben permitirse las actividades riesgosas para la salud de los ciudadanos. La estrategia elaborada por el Ministerio de Salud y las autoridades porteñas es esperar unos días, alrededor de una semana, que es el período aproximado de incubación del virus, para ir midiendo la situación.

De esta forma, poder comprobar, si el rebrote es producto de los últimos días de diciembre, con las fiestas de por medio y sus excesos incluidos, los que provocaron el aumento exponencial y brutal de contagios. Triplicamos. Es terrible. Esperar una semana para actuar en consecuencia, con precisiones más exactas. Esa es la idea, es respetable. Como también es comprensible la decisión del gobierno de dejar que los que decidan las restricciones, sean los responsables de cada comunidad. Han sucedido desprolijidades que fueron foco de contagios provocados por irregularidades que, por circunstancias especiales o no, han producido concentraciones de gente sin ningún tipo de protocolos. Esos temas no pueden descuidarse. No es cuestión de prohibir porque sí, debe haber circulación con protocolos y distancia.

Cuando esto se desborda es el momento de no dejar al libre albedrio, la decisión irresponsable de aglomeraciones masivas de personas sin ningún tipo de control. Esos hechos, se pagan con rebrotes. Por si no le damos dimensión, recorramos el listado y verán que es mucho para permitirlo dentro de una emergencia sanitaria tan peligrosa como ésta. La lista es larga y parece mentira que podamos comportarnos de una manera tan grotesca con un peligroso enemigo al acecho, que pone en sumo riesgo, nuestra salud y nuestras vidas. Los errores inadmisibles van desde la aglomeración en plazas y playas a las fiestas clandestinas. La temporada de verano, con esos encuentros de multitudes en los lugares, públicos y privados, de las zonas turísticas. El episodio con la muerte de Maradona que juntó masivamente, un millón de personas, las protestas sociales. Las marchas verdes y celestes con todos los desbordes imaginados. Las reuniones familiares con muchas personas sin protocolos. Las fiestas de fin de años sin cuidados.

No quedan dudas que a las autoridades responsables en cada uno de estos hechos se les “escapó la tortuga”. Todo eso influye y parece que no podemos entender la gravedad de lo que está sucediendo. Eso se paga con más casos y con más gente en riesgo de perder su vida. El relajamiento produce estas consecuencias. Cuando se piensa en los jóvenes como detonantes, se acierta. Por lo general no se cuidan pensando en que, por su salud física, de acuerdo a su corta edad, creen que no les tocará, un trance difícil, si se contagian. Puede ser que así sea, en parte. Últimamente han crecido la cantidad de personas, de poca edad que fallecen, como consecuencia del virus. Así lo dijo Santilli: “Cuando se contagian personas de menor riesgo estas contagian a personas de mayor riesgo y después la ocupación de camas de terapia intensiva comienza a crecer sustancialmente. Por eso, una vez más nos tenemos que cuidar, mantener el distanciamiento y cuidándonos como el primer día”.

Por ahora, en espera de los resultados del avance de los contagios, para determinar si es solamente como consecuencia de los últimos desbordes, o es una tendencia que se confirma. Se ha decidido que todos los locales de atención al público cierren de 1 de la madrugada a las 6 de la mañana. La circulación será libre. Cuidando de todos los protocolos recomendados de distancia, barbijo, aseo, sanitizado, et. Todo eso será controlado reforzando los equipos en los espacios públicos: “Hemos dispuesto reforzar todos los equipos del gobierno de la Ciudad para salir a controlar 39 puntos donde hay mayor concentración de gente y que son zonas gastronómicas y también los 37 lugares verdes donde detectamos mayor aglomeración de personas. Las reuniones sociales tanto en espacios cerrados como en espacios abierto van a tener un máximo de 10 personas”.

Para esos controles estrictos intervendrán inspectores, agentes de prevención, agentes gastronómicos y personal de Espacio Público, de Fiscalización Urbana, de las Comunas y de Atención Ciudadana para concientizar y acompañar a los vecinos y asegurar que estas disposiciones se cumplan. En la provincia de Buenos Aires, el ministro de la Producción, Augusto Costa, después de la reunión de Kicillof con los intendentes, manifestó: “Estamos preocupados por el empeoramiento significativo de la situación epidemiológica. Se multiplicó por cuatro la cantidad de contagios. Vamos a tomar definiciones lo más rápido, pero queremos dar la posibilidad para que los intendentes se expresen y lleguemos a una medida consensuada”.

Para el seguimiento del comportamiento del virus, el Gobierno Nacional, elaboró dos fórmulas por las cuales se podrá determinar cuál es la tendencia. De acuerdo a la que se establezca, se irán modificando las medidas y decidirán de ampliar o no las restricciones. En este punto, la mayoría de los responsables de todos los distritos están de acuerdo en llevarlo a cabo. “Razón”, es la primera en tener en cuenta: comparando la cantidad de casos de los últimos 15 días con los 15 anteriores. Se lo considera un riesgo, superando el 15% el aumento. “Incidencia”, es el segundo factor: mide la cantidad de casos acumulados de los últimos 14 días, por cada 100 mil habitantes. Si el crecimiento es mayor los 150, se considera, una zona en peligro al distrito.

Diego Santilli, insiste con una recomendación que debe ser tomada muy en cuanta: “Es fundamental la responsabilidad en el cumplimiento de los protocolos: respetar las distancias, usar tapabocas, lavarse las manos, reunirse en espacios abiertos”. Desde aquí agregamos y repetimos el viejo axioma que difunden los expertos a diario. Es necesario incrementar aún más los testeos.

Por Francisco Grillo

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