Nación

Coronavirus: Ahora, la flexibilización escalonada de la cuarentena 

“Entre el 18 de julio y el 2 de agosto trataremos de volver a la vida normal”, Ese es el mensaje que podría ser el título de este nuevo período del aislamiento social preventivo obligatorio que se está implementando como eje principal de la lucha contra la propagación del COVID-19.

El presidente Alberto Fernández se dirigió a los ciudadanos para anunciar la nueva etapa de la cuarentena que se aplicará, en forma escalonada, desde el 18 de julio y el 2 de agosto. En esta oportunidad, en la quinta de Olivos, lo acompañaban, como siempre Rodríguez Larreta y Kicillof, los titulares de los gobiernos de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, además en esta oportunidad, por Gerardo Morales, Jorge Capitanich y Arabela Carreras, gobernadores de las provincias de Jujuy, Chaco y Río Negro, respectivamente. Realmente, estaban presentes, las autoridades de los distritos con mayores complicaciones en la emergencia sanitaria. En palabras de Fernández, algunos conceptos sobre estos temas: “Estamos muy lejos de pensar que la situación está superada. Necesitamos tener presente que el riesgo está todavía latente. No es que el riesgo este solo concentrado en el AMBA, pero el 91% de los casos en los últimos días ocurren en el AMBA y el tránsito hace que circule el virus y las posibilidades de contagio sean en cualquier lugar del país”.

Según lo determinen las autoridades de los diferentes distritos, se irán permitiendo algunas nuevas actividades. Siempre siguiendo las cifras diarias de todas las variables que inciden en el tamaño de la emergencia y el riesgo de una disparada que colapse el sistema de salud. Se controla día y a día y si la situación lo amerita, se vuelve al estado anterior: “No me va a temblar el pulso en dar marcha atrás si esto se va de las manos. Para estar libres, primero hay que estar vivos. Quiero que estemos bien de salud, nosotros no estamos coartando libertades, estamos preservando la libertad de la gente”.

Todos estamos metidos en un barco donde la totalidad de los pasajeros desea completar el viaje en medio de la tormenta. Por esa razón, es necesario ser responsables en cuanto a respetar todas las recomendaciones sanitarias en el sentido de mantener el distanciamiento y el cuidado en utilizar las pocas herramientas de que se dispone, por ejemplo, el barbijo o el tapa bocas: “Si hay alguien que quiere que esta pandemia se termine soy yo. Todos quisiéramos superar este momento rápidamente y empezar a dedicarnos a las cosas que nos hacen falta: seguir adelante con nuestros planes y nuestros trabajos. Pero en este tiempo la pandemia sigue presente, sigue atacando y sigue enfermando y llevándose vidas”.

A pesar de todo, considerando que los últimos días, se ha acelerado el contagio, la letalidad sigue siendo baja y eso alienta a que los casos se multiplican, pero también crecen los que se recuperan. Esa es una buena señal. Lo cual no significa que hay que bajar la guardia. Como lo dice Fernández: “La situación de Argentina es mejor que en el resto del mundo. La reapertura gradual de actividades se habilita pese a que América Latina es hoy el epicentro de la pandemia. Todos en el mundo han tenido marchas y contramarchas porque la realidad nos muestra que hay una velocidad de contagio del virus que asombra y no podemos acotar. Se ha llevado casi 600 mil vidas en el mundo”.

Por el tema de la larga y agobiante cuarentena que comenzó a fines de marzo y ya lleva 4 meses, se refirió de esta manera: Hemos podido alcanzar objetivos y nos permite tener cierto optimismo. La mayor preocupación era que el sistema de salud estuviera preparado”. Por esa razón, en algún momento hubo que volver para atrás para continuar bajando la velocidad de contagio, siempre pensando en ir observando a qué ritmo se iban ocupando las plazas disponibles para la atención de los contagiados: “El 1 de julio tuvimos que volver al aislamiento porque era un crecimiento progresivo que ponía en riesgo que, en algún momento, se saturara el sistema de salud en el AMBA y no pudiéramos darle la atención que correspondía. Los contagios existen, pero estamos en términos comparativos en una situación buena respecto a otros países del continente”.

Por eso se mantiene la estrategia de monitorear diariamente la cantidad de casos contagiados, ocupación de camas de terapia, recuperados, testeos y letalidad. De todos esos números depende la manera que se maneje la estrategia para evitar la saturación. Según dice el presidente: “Hemos logrado evitar la saturación del sistema de salud, porque cuando se satura, la mortalidad se duplica o triplica. No queremos pasar por eso, hicimos en este tiempo la mal llamada cuarentena a esta altura, el aislamiento que propusimos, y está terminando en el día de hoy”. Más clarito lo podemos ver a través de las cifras que el propio Alberto transmitió: “El esfuerzo de la mal llamada cuarentena en el AMBA, entre el 1 y el 17 de julio permitió ralentizar la tasa de duplicación de contagios que en ese momento se producían cada 14 días y hoy ocurre cada 24,7 días. Reveló que en CABA la tasa se ralentizó de 16,4 días a 31,9 la duplicación de contagios y que en el Gran Buenos Aires pasó de 12,2 días a 21,2″.

Se había llegado a esa situación porque en junio se alcanzó el momento más alto del pico de contagio. Entonces eso motivó la decisión de ajustar la fase y volverla para atrás. Esa es otra de las armas que se dispone. Abrir y cerrar el grifo sin miramientos. Es la única posibilidad que existe para manejar la situación. Esta es la descripción de ese momento: “En junio alcanzamos el pico, los dos días que más muertes se han registrado, fue cuando se produjeron 54 muertes, Después de esos dos días, efectivamente empieza un descenso que nos da cierto ánimo en pensar que los fallecidos tendrán que bajar como baja claramente la letalidad, que es la cantidad de muertes en relación de contagios”.

Gracias a ese trabajo de cuidar la circulación del virus mientras se ganaba tiempo en mejorar el sistema de salud generó la posibilidad de ir atendiendo adecuadamente los casos: ”La ocupación de camas creció del 56 al 64% en AMBA pero si no hubiéramos trabajado para incrementar el número de camas hoy tendríamos ocupado el 72% de las camas de terapia intensiva y más cerca de la saturación”.

Finaliza la parte del discurso de Alberto Fernández con algunas recomendaciones y el compromiso de seguir con las pautas determinadas por los expertos en la emergencia para ir atenuando los efectos de la pandemia, termina con las siguientes palabras: “Vamos a seguir trabajando en fortalecer el sistema de salud, la investigación científica para conseguir la vacuna e insumos que hacen falta. Y ayudando a todos los trabajadores y comerciantes A los que están sin trabajo no vamos a abandonarlos en este tiempo. Llamo a los mayores de 60 años y grupos de riesgo a seguir cuidándose y quedarse en casa y sigan lo más aislados que puedan porque el virus está circulando por las calles y no subestimar los síntomas porque el 97% de los casos terminan siendo coronavirus”.

Por Francisco Grillo

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